martes, 2 de abril de 2013

Aquí empezó todo I

Esta es la primera entrada de una serie de muchas, seguramente. ¿Dónde empezó la afición por leer y dibujar? Es difícil decir el libro exacto, así que no lo voy a hacer. Leía tantísimo de pequeña que no era ni normal. Un profesor me llegó a decir que no me llevara un libro al recreo, que el recreo era para distraerse y relacionarse con los otros niños. No era la reina de la sociabilidad entonces, igual que no lo soy ahora.

Empiezo aquí a hablaros de mis compañeros de patio en orden aleatorio. No empiezo por el primero ni por el mejor, pero todos a su manera fueron buenos. Hoy os hablaré de "La Leyenda de Boni Martín".


Este libro narra la historia de Bonifacio (Boni) Martín, un niño mimadísimo, tirando a obeso y algo corto. Su padre es un vendedor buscavidas que se ha labrado una gran fortuna y viaja a menudo, dejando a Boni y a su madre solos durante largos periodos de tiempo. La madre de Boni no hace más que consentirle y él cada vez va a peor, haciendo que en su clase se popularice el dicho "Eres más tonto que Boni Martín".

El padre de Boni vive en gran parte ajeno a lo que ocurre en su casa durante su ausencia hasta que su mujer encarga una máquina tragaperras trucada para que siempre dé premio, convirtiendo a Boni en el niño más popular de su clase. Esto marca un antes y un después para el padre, que decide hacer caso de los consejos de su psicólogo amigo y tomar cartas en el asunto. ¿Cómo? Fingiendo estar arruinado y trasladando a su familia al pueblo del que él es originario, El Castañar. Allí la madre de Boni y el propio Boni tendrán que aprender a vivir de una manera humilde y relacionándose con el resto del pequeño pueblo, todo lo contrario a lo que estaban habituados a hacer en una gran ciudad como Madrid.

¿Qué es lo bonito de este libro? ¿Cómo ha envejecido? La moraleja está clara y es llevada sin prisa pero sin pausa, haciendo que Boni evolucione de niño malcriado a niño normal de una manera divertida y creíble. Me he leído el libro en unos seis viajes de metro o así y me ha parecido que no falta ni sobra nada. Una historia sencilla para chavales de nueve años que se lee con gusto.

¿Qué tiene de especial entonces? ¿Por qué este libro de pronto? Pues por algo tan simple como esta ilustración de Gerardo Amechazurra:


Mirad ese gesto de asco extremo de Boni ante el plato de lentejas, cómo aferra el mantel, cómo coge la cuchara, ESA BOCA. Y al fondo acechante la silueta desdibujada de su tía Angustias (personajazo, oigan), que sonríe sabiendo que las lentejas son un manjar y que si a Boni no le gustan es "porque en Madrid no las saben hacer". Esta ilustración ilustra (valga la redundancia) tan perfectamente el momento que no puede ser mejor. Me encanta la técnica, me encanta la perspectiva del mantel, las diferencias de acabados para distinguir figura - fondo, todo. De pequeña no sabía por qué me gustaba, pero me gustaba. Ahora que puedo verla con otros ojos, me gusta aún más. Una de esas veces que crecer en vez de quitar magia se la añade.

Cada vez que alguien dice que dibujar para niños es sencillo, muere un hada, Dios mata un gatito y Justin Bieber saca disco nuevo. He dicho.


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