lunes, 23 de diciembre de 2013

Ser mujer

No puedo evitar dar mi opinión sobre un hecho que nos retrocede treinta años de lucha social femenina.

Soy una mujer de 28 años. Me he criado en un entorno normal, ni muy estricto ni muy liberal, con los prejuicios e imposiciones típicos de mi generación que poco a poco se superan. Desde mi primera relación sexual hasta hoy solo he tenido dos parejas, ambas relaciones estables de años de duración, una de ellas aún en vigencia. No he tenido líos de una noche, ni follamigos ni calentones con un desconocido ni nada similar. Nunca he tenido que recurrir a la píldora del día después ni se me ha olvidado tomar la píldora anticonceptiva ni he pensado "bueno, por una vez no pasa nada" y tenido coito sin preservativo. Nunca me he hecho una prueba de embarazo, no la he necesitado. Soy una de esas mujeres no excesivamente indignas según la derecha de este país. Una de esas mujeres que podrían estar de acuerdo con esta nueva ley anti-aborto porque a mí no me ha hecho falta, ¿no?

Y una mierda.



He contado todo esto para quitar de la cabeza esa estupidez de que las únicas que están a favor de abortar son las mujeres que llevan otro estilo de vida (más indigno, más pecador, más sucio a sus ojos) ya que a las que somos "buenas chicas" esto no nos afecta. Sí me afecta porque soy mujer. Soy mujer y estoy hasta el coño, ya que hablamos de ello.

Estoy harta de que sigamos criando mujeres avergonzadas de follar. Avergonzadas de su cuerpo, de sus decisiones, del qué dirán. Avergonzadas porque perder la virginidad para ellas es mancillarse y para ellos triunfar. No llego a los treinta años y mi generación está educada en su mayoría así, reprimidas en su adolescencia por los estigmas de ser "ligerita de cascos" y por el qué dirán, y por no poder traer a su novio al cuarto mientras su hermano se folla al ligue de turno al otro lado de la pared.

Somos un puto país machista y estoy hasta el coño de qué decidan qué tengo que hacer con el mismo. Desde si tengo que depilármelo o no hasta qué entra y qué sale. Porque esto es lo que me de verdad me jode. Nunca se me ha planteado en la vida abortar. Debido a la vida que he llevado y os he explicado, sabiendo que cuento con el apoyo familiar que cuento, yo no abortaría si ahora me quedase embarazada de mi pareja y os aseguro que ni nos lo podemos permitir ni estamos preparados. Pero encontraríamos un camino y tomaríamos esa decisión entre los dos porque nos queremos.

No todo el mundo tiene esta situación y por lo tanto no estoy de acuerdo en imponerle a nadie una decisión moral. ¿Qué clase de padres van a ser si se les impone? ¿No es más saludable que sean padres habiendo podido elegir? ¿De verdad es más humano dar a luz a un bebé al que no le diagnostican ni meses de vida dentro de una incubadora en un estado vegetal? ¿Alguien cree aún que abortar es la opción fácil de cualquier mujer normal? Es una decisión dura que a la mayoría de ellas, por no decir a todas, les hará preguntarse de por vida cómo habría sido. Les hará cuestionarse siempre. Pero están en su derecho de tomarla.

Porque no todas las mujeres tienen que ser madres. Porque no todas las mujeres quieren ser madres. Porque un hombre no debería mandar en el coño de nadie.

¿A que ahora no hay huevos de hacer otro anuncio como el de Campofrío? Porque yo sí que cambio ser un país de gritones, cierrabares y graciosillos por tener derechos europeos.