martes, 25 de junio de 2013

Burning up a sun just to say goodbye II

La vida pasa. Los problemas cambian. Algunos evolucionan, otros se solucionan, muchos aparecen. Todos los días hay algo que nos ronda la cabeza, más o menos grave. Y esta gravedad depende mucho del cristal con el que se mire.

Siempre tengo problemas. Más grandes o más pequeños. Algunas veces me intentan robar el sueño, otras muchas lo consiguen. A veces no son ni mis propios problemas.

Pero hay algo que siempre ha sido sagrado. Cuando yo duermo, sueño. Da igual lo triste que me encuentre, da igual lo enfadada que esté, da igual que me reconcoma una preocupación. En el momento en que yo me tumbo para dormir obligo a mi cerebro a pensar en historias.

Historias mías o de otra gente, que he visto, que he leído, que he escuchado.

He visto barcos dirigibles planear sobre grandes páramos, he desarrollado poderes mutantes, he acompañado a Rose Tyler como agente de Torchwood, he conocido a Muerte en su día mortal, he oído un recital de jazz a manos de Lucifer, jugué al Quidditch, visité el Bosque Negro, llevé mi toalla por toda la galaxia y me tomé un té en Baker Street.

Así que ahora mismo, terminando otro mundano lunes lleno de problemas de muggles, espero con anticipación la hora de irme a dormir. Siempre me ha encantado dormir porque he tenido la suerte de que siempre ha sido sinónimo de soñar.

Parece que nos intentan machacar día a día. Crisis, recortes, políticos inútiles, trabajos mal pagados, facturas, problemas con la gente, perspectivas negras de futuro. Pero si hay algo que no me van a quitar es la sonrisa al apoyar mi cabeza en la almohada y pensar en esas historias que tanta gente me ha regalado y que me ayudan a escalar un día más.

Así que una vez más, creadores del mundo, gracias :)

"The roar of our stars" de Alice X. Zhang

2 comentarios: